Conoce a las corporaciones (V): Los Libertadores de Israel
En el apartado de hoy de "Conoce a las corporaciones", nos detendremos en la otra corporación bíblica que compone "La Espina", Los Libertadores de Israel (Moisés, Aarón y Josué). Concretamente enfocaremos la resena en la figura de Moisés, de los tres, el más importante, de la corporación que ocupa el cuarto lugar en el desfile de figuras bíblicas (Los Libertadores y Patriarcas de Israel - La Espina):
Moisés fue uno de los grandes líderes de Israel, fue profeta y legislador. Pero cuando nació, su pueblo era esclavo en Egipto y los líderes egipcios habían ordenado matar a todo niño hebreo. Una acción así evitaría el crecimiento del pueblo de Israel y con ello una sublevación que terminara con la explotación esclavista por los egipcios. Moisés fue un niño protegido por sus padres de la matanza cuando lo arrojaron en una arquilla de juncos en las aguas del Nilo. Llegó a formar parte de la familia del faraón cuando su hija lo encontró en el río y lo adoptó como su hijo. Los padres de Moisés fueron un matrimonio de fe, pues no temieron al desafiar al faraón, sino que confiaron en que Dios cuidaría a su hijo.
Moisés fue criado por una “nodriza” contratada por la hija de faraón; esa nodriza fue la propia madre de Moisésquien, durante los años que lo estuvo criando, sembró en su corazón la semilla de la fe. Este tiempo y educación fue determinante para que creyese en el Dios de sus padres y en las promesas que habían recibido. «Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él»
Un día encontró a un egipcio maltratando a uno de sus hermanos hebreos, Moisés se enfureció y mató al egipcio. Al poco tiempo la noticia se había divulgado y Moisés no tuvo más opción que huir a Madián para salvar su vida. En Madián, lugar donde se refugió, se casó con Séfora y se hizo pastor. Esta huída era el inicio del ministerio para el que Dios le había elegido.
Su fe algunas veces le hizo tomar decisiones arrebatadas, aunque con buenos propósitos trayendo para sí maltratos y adversidad.
Cuando huyó a Madián, su vida experimentó un cambio radical. Como príncipe egipcio todo se lo hacían. En la cultura egipcia se le enseñó a despreciar a los pastores y nómadas (Gn. 43:32; 46:32-34). Como pastor, tenía que hacerlo todo por sí mismo. Qué experiencia tan difícil era para Moisés, sin embargo Dios utilizó los 40 años de su estancia en ese lugar para forjarlo como líder.
Ya sea que Moisés se lanzara a pelear para defender a un esclavo hebreo o que fungiera como árbitro en un pleito entre dos parientes, Moisés siempre reaccionaba al ver un conflicto. En una ocasión no toleró que las hijas de Jetro fueran maltratadas y las defendió de pastores inicuos.
Después de 40 años, Dios le habló por una zarza ardiente. Al descubrir el fuero y ver que la zarza no se consumía, tuvo que investigar. Allí Dios le dio la comisión de ir y libertar a su Pueblo.
Al inicio mostró renuencia porque se sentía incapaz para la obra que Dios le había encomendado, sin embargo, al ver su negación, Dios le rodeó de recursos extra (Su poder y su hermano Aarón) que le dieron valor para ir a enfrentarse a faraón.
Durante el pasar de los años, Moisés no dejó de reaccionar, sino que aprendió a hacerlo de manera correcta. La mayor parte del tiempo era realmente un mediador entre Dios y el pueblo recién libertado. En un tiempo tuvo que responder a la ira de Dios por el olvido y la necedad del pueblo. Otra ocasión tuvo que reaccionar ante los altercados y quejas del pueblo contra Dios, incluso, una otra, tuvo que reaccionar ante los ataques injustificados contra su carácter.
Aunque en algunas ocasiones, su ministerio le pesó, su fe fue fortalecida por la ayuda de Dios. Todos estamos expuestos a fallos y un día desobedeció las órdenes de Dios (Números 20:7-12). Si bien, esto no le costó su salvación, sí se descalificó a sí mismo para no entrar a la tierra prometida.
¿Por qué Moisés con todo el esplendor Egipcio prefirió sufrir con su raza? La fe lo llevó a ver más allá del sistema de valores del mundo egipcio para ver los valores eternos de Dios. Fue necesaria la fe para que Moisés renunciara a su lugar en el palacio, pero pudo hacerlo porque logró ver el carácter fugaz de la riqueza y el prestigio.
Moisés comprendió la verdad mesiánica; de ahí que escogiera la fe en el Mesías. Este vituperio, Cristo lo soportó y lo tienen que soportar también los que lo siguen fielmente. Hebreos 11:26 sugiere que Moisés tuvo presente a Cristo.
Fotografía: Mario Quero Delgado


