... y Puente Genil se embriagó de Victoria
Como si de un Miércoles Santo se tratase (a primero de octubre) a eso de las siete y media de la tarde se dejó ver un "paso" de palio en la misma puerta de la Concepción. Como siempre, la puerta se hace minúscula, ante la grandeza de la Victoria, y de rodillas, los fervientes hermanos costaleros iban asomando, poco a poco, a su Virgen a las calles de Puente Genil.
Así comenzó, la procesión extraordinaria de María Santísima de la Victoria, con motivo del XXV Aniversario de su bendición; como siempre, como cada Miércoles Santo. El olor a incienso daba paso a las representaciones de las distintas cofradías y hermandades de Pasión y Gloria y para que fuera como cada salida, con el magnífico acompañamiento musical de la Banda Municipal de Porcuna. Seguido por sus fieles y devotos, el palio azul marino, subió al barrio alto de Puente Genil, pasando por la avenida principal de la población, La Matallana. Llegando a la residencia de ancianos Virgen de los Desamparados y en la puerta de la capilla, como antaño hicera, rindieron reverencias con el trasfondo de unos coloridos fuegos artificiales. Antes pasó por la Iglesia del Colegio Compañía de María, el cual también los recibió con las puertas abiertas; para llegar a la Parroquia de San José, donde tuvo un bonito y emotivo encuentro con la Hermandad de la Sagrada Cena.
| | | | |
| | | | |
| | | | |
Tras esto, por las mismas calles, regresó de vuelta hacia su sede canónica. Con los mismo olores a incienso, con las mismas marchas, con el mismo andar y con el mismo "fresquillo" que levanta un Miércoles Santo al caer el día... pero en el mes de octubre... y Puente Genil se embriagó de Victoria.
| | |
Crónica y fotografías: Mario Quero Delgado



