Un pregón para enmarcar y recordar
Con una preciosa poesía describiendo la Entrada Triufal en Jerusalén, Ernesto Cáceres Molina, nos introdujo en su pregón y "embobó" a todos los asistentes.
La noticia que hoy lees es una opinión personal, pero estoy seguro que compartida por la mayoría de nuestros lectores.
Ernesto con un lenguaje y expresión acertada, correcta y muy elegante, pero sin caer en los tecnicismos expresó los puntos fundamentales de la Semana Santa de Puente Genil, siempre desde su visión más personal.
El cúlmen de su disertación fue la dedicatoria a sus hijas con los versos "Cuando yo sea una estrella..." en la que hizo saltar las lágrimas de emoción a la mayoría de los presentes. Un pregón elegante, sin aspavientos, tranquilo pero sin caer en la monotonía. Para completarlo intercalo una preciosa y bien cantada saeta junto a un cántico a María Santísima de las Angustias.
Resaltó el cuartel, el Viernes Santo, su Viernes Santo; pero sobretodo exaltó a Puente Genil y a su gente, que hacen que esta Semana Santa sea tan especial.
Un pregón que se hizo corto debido a la intensidad del mismo que hacía olvidar mirar las agujas del reloj. Un pregón para Puente Genil y los pontanos.
Terminando con una gran poesía que abría las puertas de la Semana Mayor, Ernesto no pudo contener las lágrimas al ver todo una Iglesia de San Francisco repleta, en pie, rendida a su oratoria y rompió a llorar tras un pregón directo, intenso y muy, muy pontano.


