Un Miércoles Santo a principios del siglo XX, por Miguel Romero
En en libro "Semana Santa en Puente Genil del año 1911", escrito por nuestro insigne poeta Miguel Romero, narra lo que era la Semana Mayor de nuestro pueblo en los principios del siglo XX.
Nos vamos a detener, en la descripción que hace el poeta (de forma prosaica) del Miércoles Santo de antaño; muy interesante de leer, en el cual nombra al, reseñado ayer en otro artículo, Niño del Paraíso y a la desaparecida Virgen de Los Dolores del Convento, a la cual vino a sustituir La Virgen de la Amargura. El Miércoles Santo, llamado la procesión de los "cuellos sucios", ya que el pueblo con la ropa de trabajar iba a ver el desfile.
Llama la atención, como recogía la campanita a cada Hermano Mayor en su casa y tres horas antes de la procesión, recorría las calles del pueblo para anunciar que próximamente saldría a las calles. El puro significado que tiene nuestra singular campanita y que hoy día mantenemos en nuestras procesiones. Reseñar que la acción de anunciar momentos antes de la estación de penitencia prácticamente se ha perdido, sólo algunas Cofradías realizan algo parecido: La Guía lleva a sus hermanos del cuartel de los Ataos a la Iglesia de la Concepción una hora antes tras la Diana, la campanita recoge al Imperio Romano para ir anunciando la proximidad de la misma. Y por último el Santo Sepulcro, que por la calle principal de Puente Genil y con todo el cortejo formado (a falta de los Santos Tutelares) desfila hasta llegar a la Parroquia de San José.
También llama la atención que la única Cofradía era la de la Humildad (hoy día Matriz del Miércoles Santo) y que las demás, que se nombraban como hermandades, formaban parte de esta cofradía (me imagino que sería simbolicamente para ese día). Se ratifica este pensamiento, ya que todas las hermandades vestían del mismo modo (túnica morada).
Por último reseñar, que encabezaba la procesión representaciones de las demás Cofradías Matrices de Puente Genil: Santo Sepulcro, Columna y Jesús Nazareno (algo que se ha perdido en nuestro pueblo). Acción que se repetiría en las demás procesiones.
Pero lo más curioso es que el Señor de la Humildad y Paciencia lucía un valioso sudario bordado en oro; en contraposición a la actualidad que sólo porta el que forma parte de la escultura.
<<Una de las Cofradías que hacen estación en los días de la Semana Mayor es la del Señor de la Humildad y Paciencia. La procesión sale a las cinco y media de la tarde del hermoso exconvento de San Francisco de Asís. Tres horas antes, el campanillero de la Cofradía vestido de túnica morada y cordones amarillos tañendo incesantemente la campanita de timbre dulce y sonoro recorre todos los barrios de la población sirviendo de aviso a las cuatro hermandades que forman esta Cofradía para que se congreguen en la casa de los respectivos Hermanos Mayores.
A la hora designada pasa la campanita a recoger una por una todas las hermandades que la esperan, incluso las respectivas banderas de las cuatro cofradías y los estandartes, bastoneros, hermanos de luz, Hermano Mayor, Cofrade y Capellán, dirigiéndose en vistosa columna de túnicas moradas como inmenso vergel de lirios al Templo donde ha de salir la procesión.
Por otro lado al guerrero compás del tambor recorre las vías principales en lucida hilera n pelotón de soldados alabarderos vulgarmente conocidos por la Chusma, llevando delante al falso Apóstol Judas que simula ir en busca de Jesús para prenderle (hoy día seguimos disfrutando de esto). Igualmente aparecen por otras calles dos figuras originalmente curiosas vestidas con trajes de punto color de carne, grandes melenas y rostrillos de hembra y varón que quiere representar Adán y Eva al ser arrojados del Paraíso; cada uno lleva sobre el hombro una grande rama de higuera, y un enjambre de muchachos le siguen gritando: --¡Adán y Eva, hijos y brevas!--, cuyo espectáculo si bien es tolerado como tradición resulta poco edificante en una solemnidad como la que se conmemora (en la actualidad siguen procesionando estas figuras, pero no se presencia ni se escuchan esos gritos despectivos del pueblo).
Organizada la procesión comienza a desfilar muy lentamente en el siguiente orden: Abre la marcha de campanita que tañe el campanillero sin cesar hasta que la procesión regresa al Templo (todos salían del Convento de la Caridad, Iglesia del Hospital). Sigue la hermosa bandera de la Cofradía del Santo Sepulcro que es de raso negro y en el centro las cinco cruces rojas de la orden Militar y Pontificia de Santo Sepulcro de Jerusalén acompañada de los hermanos bastoneros de la misma, que visten túnica negra con cinturón de terciopelo negro bordado en oro; a continuación la rica bandera de raso tornasol morado de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y bastoneros de la misma con túnica morada y cordones amarillos; sigue a esta la bandera tornasolada de raso morado y flecos de oro de la Columna y sus bastoneros, con túnicas iguales a las de Jesús, y por último, presidiendo a las anteriores la de la Cofradía de la Humildad de raso morado y sus hermanos bastoneros con túnicas moradas también (era la Cofradía Matriz que procesionaba ese día). Hay que consignar que hace pocos años se suprimió un bonito paso que figuraba el Paraíso y en él, un ángel armado con una espada en actitud de expulsar a nuestros primeros padres cuya figuras descritas iban delante de este paso (el artículo que se publicó).
Hoy, el primero que aparece es el paso del Lavatorio, que representa a Jesús arrodillado ante San Pedro, en actitud de lavarle los pies. Ambas esculturas de relativo mérito van lujosamente vestidas, la tohalla [sic] que el Señor lleva a la cintura, está ricamente bordada; el jarro y la palangana son de plata y las andas son un verdadero primor construídas en la fábrica de plata Meneses de Madrid.
Los guardabrisas y candelabros son elegantes. Precede a este paso su numerosa Hermandad de personal rico y nuevo, alumbrando con cirios y vistiendo túnica morada y fina tohalla [sic] a la cintura (el color de la túnica semajante a la cofradía matriz). Una banda de música entona misereres y marchas.
Paso del Lavatorio a principios de siglo XX en la puerta de la Iglesia del Hospital
Paso y Hermandad del Señor del Huerto (el título de Cofradía, sólo la portaba la Matriz de cada día), todos sus hermanos visten de túnica morada y cordones amarillos, y alumbrando con velas, llevando delante al estandarte.
El Paso del Huerto, representa a Jesucristo orando en el Monte de las olivas. Cristo va arrodillado y en actitud de recibir el cáliz que un ángel le ofrece (la imagen del cristo es la misma que procesiona en la actualidad), le acompañan durmiendo tres de sus discípulos (también procesionan hoy día). Este paso va precedido de Judas y los soldados que fueron a prenderle (como en la actualidad).
Paso del Huerto a principios del siglo XX en la puerta del a Iglesia del Hospital
INCISO: Las imágenes de los tres apóstoles durmientes, fueron suprimidos del paso del Huerto y transformados, años después, para servir de imágenes que conformaban el paso del Lavatorio de los pies, el mismo día. Para después, suprimirlos de nuevo y con los años, volver, otra vez, a ser los durmientes del Huerto que procesionan en la actualidad.
Paso del Lavatorio con las Imágenes de los durmientes de la anterior fotografía
Hermandad de la Humildad: después del estandarte siguen sus numerosos hermanos con grandes hachones, vistiendo túnica morada y cordones amarillos. Esta Hermandad es la más numerosa y severa de la procesión, y el Paso el más lujoso y de gran mérito artístico(el mismo que procesiona hoy día). Aparece el Señor de la Humildad desnudo, con rico sudario bordado en oro y cordones de oro por el cuello, como también potencias y corona de espinas del mismo precioso metal, sentado en una peña después de haber sido azotado y coronado de espinas. Va colocado sobre hermosa repisa y bajo palio de terciopelo grana y oro. Una banda de música le precede tocando marchas y misereres.
Paso del Señor de la Humildad a principios del siglo XX en la puerta de la Iglesia del Hospital
Por último la Hermandad de los Dolores con túnicas negras y alumbrando, con música entonando el Stabat Mater; cierra la procesión el clero parroquial con cruz alzada.
Paso de los Dolores del Convento (1922) en la Iglesia del Hospital
INCISO: La Cofradía de la Amargura fue la que sustituyó a ésta última. También llamada la Hermandad de los Caldereros (por el gremio que predominaba entres sus hermanos).
Esta Cofradía (se refiere a toda la procesión) recorre con orden y lucimiento las calles Romero, parte de la de Don Gonzalo, Cánovas, Plaza de Abastos, Lemoniez, Cruz de San Juan, Almirante, Don Gonzalo, Baena, Morales, Vera Cruz, Linares, Santa Catalina y Madre de Dios, tardando en su recorrido más de seis horas. >>
INCISO: Muy curioso el recorrido. Hoy en día se realiza ago parecido, pero al contrario, sin llegar a recorrer tantas calles del barrio bajo del pueblo.
Fuente: Miguel Romero, obra conocida






