Santiago Reina "hizo" de Miguel Romero en la Apertura del Año Manantero 2012/2013
Otro momento crucial, emotivo y de una alta calidad oral y literaria fue la intervención de Santiago Reina López; unos de los grandes poetas pontaneses en la actualidad; pero además estudioso y gran impulsor de que la figura de Miguel Romero, hoy en día, sea de las más valoradas dentro de nuestra Semana Santa.
Santiago se levantó en mesa y argumentó, como nadie, lo que es Miguel Romero para Puente Genil y su Semana Santa y que su pueblo, no le supo agradecer en forma de homejane; ni en vida, ni hasta ahora, como a otros de la época (como por ejemplo Manuel Reina). Por lo que "en el día de hoy, se queda la deuda saldada", dijo en el repleto cenáculo.
Para terminar, recitó una bellísima paráfrasis de una poesía que Miguel Romero escribió a su gran amigo Alfredo Rey de cómo había transcurrido la Semana Santa de 1985 (ya que éste esetaba en el servicio militar). Santiago, magistralmente como suele ser habitual, parafraseó esa poesía y la trasladó al siglo XXI; declarando públicamente la inmoratalidad de Miguel Romero y como si éste, desde el cielo, contemplara la Semana Santa de hoy y se la "explicara" a su amigo Alfredo.
La bella poesía que leyó, cuenta los cambios que se ha producido en la Mananta desde aquellos años, pero también, en contraposición, argumeta que el espíritu de Puente Genil no ha cambiado, siendo lo único inmune al tiempo. Hay que leerlas con la mentalidad de hoy, pero con los ojos del ayer; y tener en cuenta las circunstancias que hoy día existen en nuestra sociedad y por consiguiente en la Semana Santa en general... y dijo así:
| Mi querido Alfredo Rey: transcurridos ya cien años de aquella carta; es de ley te describa cómo hogaño vive estos días nuestra grey.
Como no tengo una tumba, soy libre como la llama ¿Qué te extraña que sucumba cuando abril en mi alma zumba y La Puente me reclama?
De aquel pueblo en que vivimos no quedan más de diez casas; las calles que recorrimos, los hombres que conocimos, son como niebla entre gasas.
Aquella Semana Santa, siendo igual, ya no es la misma; al tiempo nada lo aguanta: mientras el siglo adelanta todo en sus fauces se abisma.
Nuestros cincuenta romanos hoy no se pueden contar, ni llevan, al desfiliar, ya sus lanzas en las manos por las calles del Lugar.
Muchos pasos diferentes, y las figuras, distintas; ya no marcha tanta gente el Jueves Santo doliente para Santa Catalina.
Pero siguen los pontanos dando todo en cada abrazo; siguen llamándose hermanos y dan del alma un pedazo en cada apretón de manos. | La noche del Jueves Santo el templo está más vacío, y se ha perdido el encanto de las capas como manto para combatir el frío.
No existe ya el cementerio en la ermita de Jesús. Ni a las cuatro ya el Imperio pasa por la Veracruz. Ha triunfado otro criterio.
Pero siguen lo pontanos dando todo en cada abrazo; siguen llamándose hermanos y dan del alma un pedazo en cada apretón de manos.
El Viernes no hay Santo Entierro, lo han enviado en destierro al Sábado Santo noche, y lo llevan, aún me aterro, con ruedas como de coche.
La procesión que subía ahora marcha calle abajo; y aquella que descendía, cuando llega al barrio bajo la tuercen por la alcaldía.
Pero siguen lo pontanos dando todo en cada abrazo; siguen llamándose hermanos y dan del alma un pedazo en cada apretón de manos.
Un siglo ha, más o menos, te escribía a tu destino: "Bebe vino, mucho vino, y mejor cuanto más bueno", no era ningún desatino. | Ya no existe la bota sagrada, fuente de la pura esencia, mas sigue habiendo alpatanas que por las encrucijadas fomentan la convivencia.
Pero he visto en los cuarteles que a determinadas hora, más propia de los burdeles, le da por beber ahora destilados por toneles.
Han olividado, cerriles, de mis versos la corona: "Y su in sayón me pregona me calvario sea Moriles y mi muerte... una gran mona".
Mas sigue habiendo cuartel que me sigue siendo fiel: su calvario es de Moriles y no beben "chiribiles" aun se les sale la hiel.
Otra cosa es la calle: beben ginebras y rones; y disfrutan de este valle, aunque la fuerza les falle, pues les sudan... las razones.
"Yo os afirmo en conclusión que el que muestra tradición rompe en aquellos momentos, es mezquino en sentimientos y no tiene conrazón". Si lo expuesto no es verdad, si lo dicho no está bien, ¡Prendedme... sin caridad!.
En abril, y desde el cielo, siempre entre vosotros: Miguel Romero. |


