Santiago Reina "hizo" de Miguel Romero en la Apertura del Año Manantero 2012/2013

25 Septiembre 2012, 08:44am

Publicado por Historia de Tobías -

mromero.jpg      Otro momento crucial, emotivo y de una alta calidad oral y literaria fue la intervención de Santiago Reina López; unos de los grandes poetas pontaneses en la actualidad; pero además estudioso y gran impulsor de que la figura de Miguel Romero, hoy en día, sea de las más valoradas dentro de nuestra Semana Santa.

 

      Santiago se levantó en mesa y argumentó, como nadie, lo que es Miguel Romero para Puente Genil y su Semana Santa y que su pueblo, no le supo agradecer en forma de homejane; ni en vida, ni hasta ahora, como a otros de la época  (como por ejemplo Manuel Reina). Por lo que "en el día de hoy, se queda la deuda saldada", dijo en el repleto cenáculo.

 

      Para terminar, recitó una bellísima paráfrasis de una poesía que Miguel Romero escribió a su gran amigo Alfredo Rey de cómo había transcurrido la Semana Santa de 1985 (ya que éste esetaba en el servicio militar). Santiago, magistralmente como suele ser habitual, parafraseó esa poesía y la trasladó al siglo XXI; declarando públicamente la inmoratalidad de Miguel Romero y como si éste, desde el cielo, contemplara la Semana Santa de hoy y se la "explicara" a su amigo Alfredo.

 

      La bella poesía que leyó, cuenta los cambios que se ha producido en la Mananta desde aquellos años, pero también, en contraposición, argumeta que el espíritu de Puente Genil no ha cambiado, siendo lo único inmune al tiempo. Hay que leerlas con la mentalidad de hoy, pero con los ojos del ayer; y tener en cuenta las circunstancias que hoy día existen en nuestra sociedad y por consiguiente en la Semana Santa en general... y dijo así:

 

Mi querido Alfredo Rey:

transcurridos ya cien años

de aquella carta; es de ley

te describa cómo hogaño

vive estos días nuestra grey.

 

Como no tengo una tumba,

soy libre como la llama

¿Qué te extraña que sucumba

cuando abril en mi alma zumba

y La Puente me reclama?

 

De aquel pueblo en que vivimos

no quedan más de diez casas;

las calles que recorrimos,

los hombres que conocimos,

son como niebla entre gasas.

 

Aquella Semana Santa,

siendo igual, ya no es la misma;

al tiempo nada lo aguanta:

mientras el siglo adelanta

todo en sus fauces se abisma.

 

Nuestros cincuenta romanos

hoy no se pueden contar,

ni llevan, al desfiliar,

ya sus lanzas en las manos

por las calles del Lugar.

 

Muchos pasos diferentes,

y las figuras, distintas;

ya no marcha tanta gente

el Jueves Santo doliente

para Santa Catalina.

 

Pero siguen los pontanos

dando todo en cada abrazo;

siguen llamándose hermanos

y dan del alma un pedazo

en cada apretón de manos.

La noche del Jueves Santo

el templo está más vacío,

y se ha perdido el encanto

de las capas como manto

para combatir el frío.

 

No existe ya el cementerio

en la ermita de Jesús.

Ni a las cuatro ya el Imperio

pasa por la Veracruz.

Ha triunfado otro criterio.

 

Pero siguen lo pontanos

dando todo en cada abrazo;

siguen llamándose hermanos

y dan del alma un pedazo

en cada apretón de manos.

 

El Viernes no hay Santo Entierro,

lo han enviado en destierro

al Sábado Santo noche,

y lo llevan, aún me aterro,

con ruedas como de coche.

 

La procesión que subía

ahora marcha calle abajo;

y aquella que descendía,

cuando llega al barrio bajo

la tuercen por la alcaldía.

 

Pero siguen lo pontanos

dando todo en cada abrazo;

siguen llamándose hermanos

y dan del alma un pedazo

en cada apretón de manos.

 

Un siglo ha, más o menos,

te escribía a tu destino:

"Bebe vino, mucho vino,

y mejor cuanto más bueno",

no era ningún desatino.

Ya no existe la bota sagrada,

fuente de la pura esencia,

mas sigue habiendo alpatanas

que por las encrucijadas

fomentan la convivencia.

 

Pero he visto en los cuarteles

que a determinadas hora,

más propia de los burdeles,

le da por beber ahora

destilados por toneles.

 

Han olividado, cerriles,

de mis versos la corona:

"Y su in sayón me pregona

me calvario sea Moriles

y mi muerte... una gran mona".

 

Mas sigue habiendo cuartel

que me sigue siendo fiel:

su calvario es de Moriles

y no beben "chiribiles"

aun se les sale la hiel.

 

Otra cosa es la calle:

beben ginebras y rones;

y disfrutan de este valle,

aunque la fuerza les falle,

pues les sudan... las razones.

 

"Yo os afirmo en conclusión

que el que muestra tradición

rompe en aquellos momentos,

es mezquino en sentimientos

y no tiene conrazón".

Si lo expuesto no es verdad,

si lo dicho no está bien,

¡Prendedme... sin caridad!.

 

En abril, y desde el cielo,

siempre entre vosotros:

Miguel Romero.


 


 


 


 


Comentar este post