Poesías de verano (VIII) ... Yo, la lechuza
Debido a la Feria Real, el pasado viernes, no pudimos publicar la octava edición de Poesías de verano; hoy lo hacemos, emplazándote al próximo viernes, el cual será el último. Disfruta:
YO, LA LECHUZA
Desde mi trono verde,
- rama recia de un chaparro -.
veo con mis ojos saltones
ratoncillos y culebras,
merodear por los rincones
de matorrales y piedras.
Veo liebres y perdices,
junto a zorros y conejos,
que corren unos felices
y otros con el complejo,
de acabar bajo las narices
de un perro de olfato añejo.
Veo urracas, agua-nieves,
tórtolas y palomos buchones,
jilguerillos y verderones,
y unas bandadas gigante
de alegres y ágiles gorriones.
Veo encinas, jaras y pinos,
fresco tomillo altanero
carrascos y alcornoques,
juncos, lentisco y romero.
Veo el sol enamorado
en medio de un cielo azul
con sus haces dorados.
Veo estrellas salpicadas
entre rayos plateados
de una luna ensimismada.
Veo como vive la sierra,
como vibran sus seres,
y como el aire se esmera
en hacer que esta tierra
goce con estos placeres.
Pero también con pena veo
como se estrecha mi mundo,
como los dientes de acero
se comen el suelo a cada segundo.
Veo a la sierra quebrarse
en miles de fragmentos,
veo el monte desgranarse
bajo el monstruo que deshace
paraísos convertidos en desiertos.
Veo perderse el ocre por los campos
y al aire no jugar entre las ramas.
Veo árboles que quedaron sin encanto
y rios callados sin croar sus ranas.
Veo a las flores tristes,
y sus colores apagados,
olvidando las fragancias
que nos han enamorado.
Aún así,
amanezco todos los días
con la más firme esperanza
y con la más inmensa alegría,
de creer que ha muerto el ansia
y la singular humana manía,
de acabar con prisa y a ultranza
con el aire de está tierra mía,
con los bosques, con la caza,
con los mares, ríos y lagos,
con los montes y los llanos,
con las selvas, las praderas,
y hasta con sus mismos hermanos.
De nuevo rompe el sol el horizonte
iluminando nuestras dispares vidas.
¿Será hoy cuando borre de su mente el hombre,
quemar, matar y contaminar con ira
al bello planeta que nos acoge?.
Ojalá hoy no se nos olvide,
que vivir en armonía
es lo que la tierra pide.
Juan Fernando García Arroyo
Agosto 1998


