Poesías de verano (V)... Las olas
Redonda y blanca
la ola emerge,
el horizonte se ondula,
bate con fuerza la arena
quedando la playa llena
de sal con pomposa espuma.
Su seno, plagado de peces,
saturada, su fuerza de conchas,
salta feliz y alegre
por entre las finas redes
de barcas viejas y toscas.
Se mezcla el agua y el viento
al salpicar con su brioso ímpetu
el azul del cielo abierto,
mancha la bruma de sal,
salta queriendo llegar
a empañar el dorado sol
como si fuera un cristal.
Rompe su genio en la costa,
costa agreste, costa mansa,
costa rota por el tiempo
que día tras día aguanta,
al mar furioso embistiendo.
Agiganta su bravura la ola
estalla en su movimiento,
choca con fuerza entre las rocas
rugiendo con voz ronca
como un viejo león hambriento.
Después se difumina, desaparece,
volviendo a nacer de nuevo
entre el nadar de los peces
y bajo el volar de las aves,
levantando su poder mil veces
haciendo lo que las olas hacen,
batir con fuerza la arena,
dejando la playa llena,
de blancas pompas fugaces.
Juan Fernando García Arroyo
Agosto 1996


