La verdadera historia de los Reyes Magos

4 Enero 2012, 08:26am

Publicado por Historia de Tobías -

Adoracion-de-los-Reyes-Mago.jpg     La Historia de los Reyes Magos fue escrita hacia el año setenta después de Cristo en Arameo. Ese texto no se ha conservado, pero ha llegado hasta nosotros porque fue traducido en Griego, que era el idioma más utilizado en el época en la cuenca mediterránea.

 

     La Historia de los Reyes Magos se encuentra en el Evangelio según San Mateo (2, 1-12). De los Cuatro Evangelios, sólo Mateo nos cuenta este pasaje, cuando en tiempos de Herodes III el Grande, y habiendo nacido Jesús en Belén de Judea, llegaron allí en busca del Rey de los Judíos unos magos (magusáioi) venidos desde Oriente, siguiendo una estrella que les guiaba el camino.

 

     Sin embargo, en el texto de San Mateo no se les nombra ni como "Reyes", ni como "Magos", ni siquiera ni por los nombres como los conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar. La idea de que uno de ellos era negro, o que eran tres, es producto de la imaginación o de la literatura posterior. Pero hay otras cuestiones curiosas.

 

     La larga tradición, nos ha traído estos elementos identificadores que no se encuentran escritos. Algunos historiadores cuentan que se puede tratar de añadidos en la traducción griega del arameo a la historia que, escrita por Mateo, fue utilizada por Marcos y luego por Lucas. Otro piensan que se pudo obviar el ofrecer datos tan concretos sobre quienes  eran los Reyes Magos por considerarlo ambiguo o arriesgado. Algo que parece carecer de base si se piensa que que el texto está escrito mucho años después de que ocurrieran los hechos.

 

     También se encuentra curioso que los primeros paganos ("primitia gentium", primeros entre los paganos en adorar y reconocer al Señor) que fueran a venerar al Salvador fueran reyes y lo que resulta más chocante "Magos". La clave de todo este asunto puede encontrarse en el acierto de los traductores latinos del Nuevo Testamento que llevaron el texto a su lengua, entre ellos San Jerónimo que en el siglo IV tradujo las Escrituras en latín, quizás el primero que lo identifica como Magos.

 

     Pero... ¿a qué se llamaba "Magos" (magusáioi)? En tiempos del nacimiento de Jesuscristo, los magusáioi eran adivinos y astrólogos, de origen caldeo, es decir, del área sirio-mesopotámica, lo que desde Judea era el Este geográfico.  Así las cosas, el término magusáioi a los charlatanes que practicaban algún tipo de magia, que practicaban la antigua ciencia de la magu, tribu seguidora de Zaratrusta, que reunían las prácticas mágicas, astrológicas y adivinatorias del mundo persa.

 

ORO INCIENSO Y MIRRA. El oro, el incienso y la mirra, nos lleva hacia la "Ruta del Incienso"; una ruta que se extendía desde el Océano Índico, subiendo por la Península Arábica, trayendo hasta el mediterráneo productos de Asia Central. La única ruta capaz de traer hasta el portal de Belén, este tipo de mercancías. Siguiendo el relato apócrifo, esto es, cualquier libro que se le atribuyo a un autor sagrado, pero no está incluido en el canon de la Bíblia, del Protoevangelio de Santiago o el llamado Evangelio armenio de la infancia (un texto datado en el siglo V o VI), y otros escritos que datan el nacimiento de Jesús el día 9 de Enero y la visita de los Reyes tres días después. En estos textos se nombran a tres Reyes, Melkon, rey de los Persas, Gaspar, rey de los Indios y Baltasar, rey de los Árabes. Lógico es pensar que la mercancia que le entregaron al Salvador procedieran, no sólo de la ruta de distribución de esos productos, sino de su lugar de procedencia como reino. El oro representaba el signo de la divinidad y realeza. El incienso significa el sacrificio. Y la mirra, era una representación funeraria, que ponía de manifiesto la fragilidad humana.

 

EL PESEBRE. San Jerónimo, como decíamos pieza clave en toda esta historia, nos trae la llegada de los Reyes Magos, habla de "praesepe" o "praesepium" que podríamos traducir como pesebre, lugar según el cual, los Evangelistas indican el objeto sobre que Jesús fue depositado al nacer. Es esta la única indicación que dieron los cuatro Evangelistas, localizado en una gruta de Belén , que San Jerónimo visitó en el siglo IV, momento en el que dejaba de estar en manos de los paganos que celebraban allí la fiesta o culto de Atis. Curiosamente, en la representación de estos cultos se presentaba un asno y un buey.

El Pesebre o lugar de la Natividad, ahora epicentro de la Basílica Constantiniana de Belén, en la que los peregrinos entraban para rascar el carbonato cálcico de las paredes que se convertía en una reliquia divina conocida como "leche de María", a la que se concedía el poder de proteger el periodo de lactancia para las madres.

 

LOS REYES MAGOS. Melchiar, rey de Nubia y Arabia. Jaspar, era el rey de Tharsis y Egriseula, oscuro de piel como los Etíopes, y Balthasar, rey de Godolia y de Saba. Según la tradición, los tres permanecieron vírgenes toda su vida. Aunque hablaban diferentes idiomas, fueron conducidos en dromedarios por la Estrella, que se detuvo tras trece días de camino ante el Portal. Cuando terminada su misión, deciden volver, la Estrella ya no estaba para guiarles.

     Otra leyenda es que tardaron trece años en volver a sus reinos. La Estrella volvió a aparecerse, pero como presagio del fin de los días de los Reyes sobre la Tierra. Melchor murió a las 116 años de edad, Gaspar a los 112 y Baltasar a los 109, seis después que Gaspar. Fueron enterrados juntos y mientras la Estrella brillaba, sus cuerpos permanecieron incorruptos. 

 

LA RELIQUIA DE LOS REYES MAGOS. Un 1 de Julio de 1164, Federico Barbarroja ordenó llevar, desde la Iglesia de San Eustorgio de Milán hasta Colonia, las Reliquias de los Reyes Magos, es decir, sus cuerpos. Fueron depositados en la Iglesia de San Pedro. Se hallaban en Italia desde el siglo IV, cuando el noble griego Eustorgio, había llegado a Milán enviado por Constantino, habiendo sido proclamado obispo y recibiendo como regalo, al parece por sus bondadosas obras, las reliquias de los Magos de Oriente. 

     El culto a los Reyes Magos en Occidente data del siglo XII. 

 

Fuente: "La Storia dei Re  Magi" Giovanii di Hildesheim, 1966. Resumido por José Carlos Bermejo.

Fotografía: La Adoración de los Reyes Magos, 1619. Diego Velázquez

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