La custodia procesional de Puente Genil; una obra de platería del siglo XVI (II)

29 Mayo 2013, 08:22am

Publicado por Historia de Tobías -

Seguimos hoy con el interesante estudio detallado de la custodia procesional de Puente Genil:

 

Custodia-copia-1     Tal estructura arquitectónica, como es lo usual en las custodias renacentistas, acoge un programa iconográfico en escultura, además de lo ya mencionado como complemento de las esquinas. El primer cuerpo sirve de habitáculo a una preciosa imagen de Cristo a la columna, ajustada a la típica imagen del Quinientos, o sea abrazado a una alta columna, que se distingue por su capitel corintio. Bellísimo es el Cristo, muy italianizante, ofreciendo un estilizado canon y elegante pose en "contrapposto" con hermoso torso girado, que sigue los esquemas de Siloe, aunque con más acusado manierismo. Su rostro delata fuerza expresivista, encuadrado por sinuosos cabellos. Ciertamente, se trata de una escultura de especial finura e interés artístico, que contrasta con el resto, mucho más basto.
     El tercer cuerpo acoge al Crucificado y, por último, la custodia se remata con la imagen triunfante del Resucitado. De esta manera, en tan escueto programa iconográfico se pone de manifiesto el significado de la Eucaristía, como memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Salvador.

 

     A pesar de que en estructura y en iconografia ofrece todos los rasgos característicos de la custodia procesional de asiento renacentista, se distancia al mismo tiempo de los prototipos más usuales. No acusa ni la complejidad ni la mayor robustez arquitectónica de
otras custodias del siglo XVI. En verdad, se trata de una versión simplificada de los grandes ejemplos con una composición reducida al mínimo de elementos arquitectónicos y desprovista de floridos despliegues ornamentales, pues la decoración existente realmente resulta discreta, no logrando perturbar la imagen de simplicidad y sencillez dominante. A ello se une la levedad arquitectónica, de suerte que el vacío se impone sobre las masas, ya que las columnas, los balaustres y los hermes no pasan de ser en su ligereza más que simples líneas, más o menos gruesas, que parecen dibujar en plata una calada arquitectura, como si fuera de aire, mas próxima a una jaula que a una consistente estructura de tipo turriforme. Ello, obviamente, alude a unos condicionamientos económicos, pues ciertamente no es una obra del alto costo de las grandes custodias sino una pieza discreta dentro del género, tal como correspondía a la categoría del viejo Pontón de Don Gonzalo en esa época, que no pasaba de ser una pequeña población, muy distinta del actual Puente Genil.
     Pese a todo, manifiesta gran dignidad, empezando por la propia nobleza de su arquitectura renacentista, acentuada ésta con excelentes proporciones, que en última instancia le confieren gran categoría estética y perfección armónica, revelando cómo aún en creaciones menores, de no gran tamaño, casi de custodia portátil, se puso gran empeño e interés en su concepción y hechura. Esa excelencia armónica se manifiesta tanto en los números como en la geometría. Así, se juega con una relación dominante 1:3, que determina que el alto total de la custodia sea tres veces su ancho máximo, tomado en la base. El primer cuerpo, sujeto a esa anchura, equivale a su vez a un tercio del conjunto. Y éste se ajusta también a dos mitades exactas, correspondiendo la inferior hasta el pedestal del viril y la superior desde aquí hasta el remate. De otro lado, se observa el predominio geométrico del cuadrado en los alzados de los frentes principales.

 

     Pero la custodia de Puente Genil, además de esos méritos, tiene otros relativos a su originalidad tipológica. Ya se ha dicho que es una típica custodia turriforme de asiento, aunque a ese esquema se le sobrepone el de la custodia portátil de templete o farol, como
bien han reconocido Nieto Cumplido y Moreno Cuadrol4. En efecto, el viril es eso precisamente, lo que se hace bien patente cuando se compara con custodias de esa clase, como la que existe en la parroquia de Nuestra Señora de Soterraño de Aguilar de la Frontera.

 

Custodia-copia-2.jpg     Incluso el grueso nudo que le sirve de sustento y apoyo evoca su vinculación a esas piezas de astil. Por tanto, se trata de un original híbrido, en el que el basamento y el astil se han reemplazado por el cuerpo de una custodia procesional, al que se superpone esa custodia de farol, rematada a su vez en dos cuerpos más decrecientes, que en este caso sirven para reforzar su relación con la tipologia turriforme y de asiento.
     Esta combinación es propia de una solución intermedia, para la que resultaba insuficiente la simple custodia de templete, pues se pretendía algo de más aparato para conformar una custodia destinada a la procesión del Corpus, pero sin llegar a las más complejas estructuras que este tipo de pieza solía mostrar en sus versiones más ricas y monumentales.
     Es, en suma, una solución discreta, muy apropiada para la simple parroquia de pueblo. Y su éxito en este medio queda confirmado en el hecho de que se conserva una custodia parecida en la parroquia de la Asunción de Palma del Río, aunque en este caso la vieja estructura sólo subsiste en parte, pues su primer cuerpo fue reemplazado por otro inás grandioso a finales del siglo XVII. Pero por lo demás es idéntica a la de Puente Geilil.

 

Fuente: Jesús Rivas Carmona

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