Asesinado un costalero cordobés en Afganistán
Hoy ya sabemos todos, que hace unos días, fue asesinado un militar español en Afganistán y más concretamente cordobés. Pues bien, gracias al interensantísimo blog de los costaleros de la Hermandad del Calvario de Córdoba, editado por nuestro gran amigo David Pinto Sáez, podemos conocer que este hombre servidor de la patria era costalero de Mª Stma. del Buen Fin de Córdoba, procesionando el Viernes Santo. Vamos a plasmar un bello, y a la vez triste, artículo del ABC, el cual lo sustraemos del ya comentado blog:
<< UN HUECO EN LA TRABAJADERA>>
Su familia y su barrio del Campo de la Verdad lloran a un hombre que fue militar vocacional y costalero devocional.
Por L.M./P.G.B./Córdoba
Día 7/11/2011
"¡Joaquín, que voy a llamar!", decía Andrés Luna Moya con el martillo en la mano un Viernes Santo cualquiera que ya no podrá repetirse. Y Joaquín, desde la última trabajadera del paso de palio de la Virgen del Buen Fin, quizá con la concentración que le dio su disciplina militar, diría así como: "Llama cuando quieras, que la cola está", poco antes de que el paso que mandaba el capataz, su primo, buscase el cielo en un breve salto y echara a andar.
Joaquín Moya Espejo no estará el Viernes Santo debajo de su Virgen, la titular de la cofradía del Descendimiento, su cofradía de toda esa vida que ayer le arrebataron de un disparo en Afganistán donde servía al ejército español.
José Enrique Domenech, el hermano mayor del Descendimiento, recordaba ayer emocionado, al sargento primero caído en combate, al que conocía desde pequeño porque serían de edades parecidas. "Era lo que se dice un hermano costalero, porque pertenecía a la cofradía y era muy devoto de la Virgen del Buen Fin", cuenta de este militar al que recuerda criado en el barrio del Fray Albino y muy vinculado a todo lo que sucedía en el Campo de la Verdad.
En los últimos años, por su destino en el Norte, no podía ensayar, pero tenía su sitio en el paso y pedía el permiso pertinente para viajar desde Vitoria y calzarse el costal y las zapatillas y ponerse la faja para llevar a su Virgen. No se lo dieron en 2011, aunque la lluvia dejó a la Cofradía sin salir. En 2012, cuando Nuestra Señora del Buen Fin salga a la calle entre la devoción del Campo de la Verdad, seguro que Andrés Moya Luna le vendrá en recuerdo de cuando llamaba por su nombre bajo el paso a aquel costalero de la última trabajadera justo bajo el amparo protector del manto rojo de la Virgen, que ayer di su vida defendiendo a España. Manuel Aguilera, el anterior hermano mayor, también lo recuerda en la Fiesta de Regla y en los cultos y resalta su implicación activa en la vida de la hermandad, en cuya Junta de Gobierno tenía familiares y que pronto le recordará con una misa.
El campo de la verdad está de luto. Un barrio de casas bajas donde los vecinos se asomaban a la calle a medida que reconocían en la televisión a Joaquín, el niño de la esquina, el cofrade, que estaba en el norte destinado y era militar. Muchos desconocían que estaba en misión en Afganistán, tan sólo llevaba un mes en el país de los talibanes.
"Un mes sólo allí", repetía su hermano pequeño, Rafael, una y otra vez, a ratos incrédulo por lo que había pasado. "No sabemos nada, no nos cuentan nada", acertaba a balbucear con los ojos llenos de lágrimas. Incrédulo por la desgracia que acababan de comunicarle apenas unas horas antes el Ministerio de Defensa. Los militares han estado aquí, "mis padres y mi hermana están ni te lo imaginas, no pueden estar peor, no sabemos ni cómo ha podido ser", comentaba. Rafael insistía en dejar claro que su hermano mayor era un militar "de vocación". Orgulloso de su hermano, Rafael quería que todo el mundo supiera que Joaquín se fue al Ejército porque le gustaba, "no lo hacía por dinero". Está convencido, al igual que sus padres que su hermano estaba encantado con su destino y con sus compañeros de Vitoria, "a él le gustaba eso" explicaba en pocas palabras.
Sobre la vida privada de su hermano, Rafael no quiso ahondar y sólo reconoció que su hermano tenía un niño pequeño, y que después de un fracaso matrimonial estaba "rehaciendo su vida". En la puerta de la casa de Joaquín, un reguero de familiares y amigos entre los que se entreveía algún uniforme militar querían compartir el dolor con la familia Moya-Espejo. Los padres, enmudecidos, tenían sus puertas abiertas. >>
Además, exponemos otro artículo del Blog dirigido por David Pinto, referente a esta desgracia y que está cogido del blog La Capilla de San Álvaro que dice:
<< Dijo el maestro Antonio Burgos que no hay cosa más bella en el mundo que ver a un palio alejarse. No había nada más que decir, porque la imaginación de quien escuchaba y leía ya componía el paísaje del color, la belleza de la Virgen todavía en la retina, la luz purísima de las abejas, el terciopelo, el oro y la música que mientras se pegue a los tímpanos será que nos tiene atrapados en su atmósfera única.
Para quienes sudaron y suda bajo esas trabajaderas hoy habrá un recuerdo y una lágrima por el compañero caído a tanto miles de kilómetros. Para quienes le quisieron como hermanos, hijos, padres y amigos, será mucho más profundo y nunca terminará de marcharse, pero al cabo del tiempo, cerradas las heridas o por lo menos sin quemar en la piel, quedará, seguro, la dulzura exquisita de un palio que se aleja con una marcha clásica dejando en la boca el sabor más dulce y la promesa de que tras esa penúltima chicotá, para él y para todos, siempre habrá un Buen Fin.>>
Desde la Historia de Tobías, queremos dar nuestro más sincero pésame a la familia, amigos y Hermandad de Buen Fin, por esta tremenda pérdida. Que el Terrible lo tenga en su Gloria.
Fuente: Blog Costaleros del Calvario de Córdoba


